Resumen:
Durante la pandemia, se ha limitado mucho el poder interactuar con desconocidos, por lo que no se han entrenado las habilidades sociales lo necesario.
Esto les genera una mayor inseguridad, según los expertos La pandemia, como una lupa, nos sirvió para ver de cerca el lugar que los niños y niñas ocupan en nuestra sociedad.
Ahora las normas han cambiado y se tienen que enfrentar al miedo de mostrar su cara despejada cuando hay alguien cerca, algo a lo que no estaban acostumbrados”, señala Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los centros Crece Bien.
Esto, según la psicóloga, se traduce en un miedo a este cambio, a esta nueva normalidad, pero también en el rechazo a una situación diferente.
Sin embargo, con la nueva normalidad, ahora tienen que mostrar sus complejos y superar el miedo al qué dirán”, señala. En el caso de los adolescentes, el miedo puede ser aún mayor porque pueden tener cambios corporales más visibles que no quieran mostrar a sus compañeros y compañeras. Es por esto que, según Sonia Martínez Lomas, ese miedo a revelar su rostro puede llevarles a relacionarse con pocas personas o siempre con los mismos. “Se ha limitado mucho este tiempo el poder interactuar con desconocidos, por lo que no se han entrenado las habilidades sociales lo necesario.
Hemos pasado un tiempo duro, pero poco a poco hemos ido superando la pandemia y esta nos ha enseñado muchas cosas como, por ejemplo, estrategias para superar la incertidumbre que nos rodeaba, centrándonos en el presente, en lo que podemos controlar.
Para empezar, Sonia Martínez Lomas, aboga por explicar a los niños y adolescentes esta nueva situación. Por ejemplo, le podemos decir que gracias a las vacunas hemos conseguido que ya sea muy difícil contagiarnos y gracias ello, y a lo bien que lo hemos hecho todo este tiempo, vamos a poder estar sin mascarilla en el colegio.
Esto les genera una mayor inseguridad, según los expertos La pandemia, como una lupa, nos sirvió para ver de cerca el lugar que los niños y niñas ocupan en nuestra sociedad.
Ahora las normas han cambiado y se tienen que enfrentar al miedo de mostrar su cara despejada cuando hay alguien cerca, algo a lo que no estaban acostumbrados”, señala Sonia Martínez Lomas, psicóloga y directora de los centros Crece Bien.
Esto, según la psicóloga, se traduce en un miedo a este cambio, a esta nueva normalidad, pero también en el rechazo a una situación diferente.
Sin embargo, con la nueva normalidad, ahora tienen que mostrar sus complejos y superar el miedo al qué dirán”, señala. En el caso de los adolescentes, el miedo puede ser aún mayor porque pueden tener cambios corporales más visibles que no quieran mostrar a sus compañeros y compañeras. Es por esto que, según Sonia Martínez Lomas, ese miedo a revelar su rostro puede llevarles a relacionarse con pocas personas o siempre con los mismos. “Se ha limitado mucho este tiempo el poder interactuar con desconocidos, por lo que no se han entrenado las habilidades sociales lo necesario.
Hemos pasado un tiempo duro, pero poco a poco hemos ido superando la pandemia y esta nos ha enseñado muchas cosas como, por ejemplo, estrategias para superar la incertidumbre que nos rodeaba, centrándonos en el presente, en lo que podemos controlar.
Para empezar, Sonia Martínez Lomas, aboga por explicar a los niños y adolescentes esta nueva situación. Por ejemplo, le podemos decir que gracias a las vacunas hemos conseguido que ya sea muy difícil contagiarnos y gracias ello, y a lo bien que lo hemos hecho todo este tiempo, vamos a poder estar sin mascarilla en el colegio.
APA: Oliver, Diana. (2022). <<Cómo afecta el fin de la mascarilla a la socialización de los niños y qué pueden hacer sus padres.>> El País.
Comentarios
Publicar un comentario